Tudela, el palacio medieval de Navarra

Mi primer pueblo en Navarra. Lo reconozco, me enamoré de Navarra en Tudela. Quizás algunos me podáis decir que hay pueblos y ciudades más bonitas en esta región. No discutiré en ello, pero a mí me sigue seduciendo Tudela como el primer día. Allí a orillas del río Ebro, tan antigua y animada, tan navarrica ella…

Recuerdo que entré en Tudela atravesando el puente que la coloca sobre el Ebro. No es de impresionar a primera vista Tudela. Es de las que te engaña y te va atrayendo, la que te lleva poco a poco, calle a calle, hasta su Iglesia de la Magdalena, de esas iglesias románicas que tanto me gustan…

Cuando llegas allí empieza a seducirte, y te señala el Palacio del Marqués de San Adrián. No me digáis que no es uno de los palacios renacentistas más bonitos de Navarra. Y luego te toma de la mano y te lleva calle abajo hasta el Palacio del Deán, y te descubre la magnífica Portada del Juicio. Porque llegas así a la Catedral de Tudela

Y claro, el templo catedralicio ya merece una visita más detenida, especialmente al claustro, ese típico claustro de silencio, con su galería de arcos y su patio, y el resplandor del verde en el centro. La Catedral de Tudela es un magnífico ejemplo de capillas y retablos, de arte y delicadeza.

Junto a la catedral tenéis otro palacio (sí, Tudela es villa de palacios, faltaría más), el Palacio Decanal, hoy convertido en el Museo de Tudela de arte sacro. Pero seguimos, seguimos callejeando. Me encanta perderme en los vericuetos de Tudela. Que sí, que lo estáis pensando, que hay lugares más bonitos en Navarra…

Pero Tudela es Tudela, y Tudela es de palacios, como la Casa del Almirante, otro más… y algo más abajo la Iglesia de San Nicolás, y un poco más allá la Plaza de los Fueros, y la Casa del Reloj y la Iglesia de Santa María de Gracia, y… y… ¿a que no adivináis?. Sí, otro palacio, el de los Condes de Heredia Spínola.

Porque Tudela es Tudela. Y nos quedarían más pequeñas iglesias y conventos, y hasta el Museo Muñoz Sola de Arte Moderno. Por algo os decía yo que me enamoré de Navarra en Tudela, porque es ciudad de calles y plazas, de edificios, de iglesias y conventos, y… sí, también, claro, y de palacios.

Tudela enamora, y quien diga lo contrario, nunca estuvo.

Foto Vía Bajada Ángel Tudela

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