O Cebreiro, una joya de piedra en el Camino de Santiago

¿Habéis hecho el año pasado el Camino de Santiago?. Se celebraba el Xacobeo, el Año Santo Compostelano, una cita que tiene lugar cada vez que el 25 de julio, día del Apóstol y de Galicia, cae en domingo. Porque, si ese ha sido vuestro caso tal vez habéis pasado por O Cebreiro, ¿no?…

O Cebreiro es un pequeño pueblo de la provincia de Lugo, una de esas joyas del Camino Francés de Santiago, envuelto en el remanso de un sombrío paisaje de montaña y unas curiosas construcciones, las pallozas. Porque O Cebreiro ha sido desde siempre paso constante de peregrinos, lugar de encuentro de historias, leyendas y tejemanejes.

¿Habéis leído pallozas?. Sí, pallozas… Os suena pero quizás no sepáis lo que son, ¿verdad?. Las pallozas son pequeñas viviendas de origen prerromano. Tienen forma circular y el techo curiosamente cubierto de centeno. Aunque más curioso resulta que en su interior vivían, ocupando el mismo espacio, hombres y animales.

En O Cebreiro son muy típicas, y parece que resguardan muy bien del frío, cosa que hace bastante por aquí, sobre todo en invierno, cuando O Cebreiro es una mancha blanca de piedra.

Pero en O Cebreiro, tanto si sois peregrinos como si venís de turismo, hay que rendirle visita a la Iglesia de Santa María la Real, una de esas reliquias que el románico derramó con tanto mimo y exquisitez en Galicia. Construida en el siglo IX, es la iglesia más antigua de la ruta jacobea, y rápidamente os daréis cuenta de su estilo típico y tosco de montaña.

Pero lo que resulta irresistible es pasear por las callejuelas empedradas de O Cebreiro. Nosotros llegamos como peregrinos, y podría decir que, casi por un momento, se nos olvidó nuestra condición jacobea, y pasamos a ser simples turistas embelesados de un lugar como este. Pasar aquí unos días deb resultar una pasada.

Porque te evades de todo, porque se ha de sentir como un beso dulce la pátina del silencio. Sus casas de piedra, tan acogedoras en invierno y tan frescas en verano, las vistas que ofrece, no en vano estamos a más de 1.300 metros de altitud, la magia de sus callejas y el hechizo de las pallozas. Peregrinos y turistas, todos caen rendidos ante el encanto pétreo de O Cebreiro.

S i tenéis pensado hacer próximamente el Camino de Santiago, y váis en busca de O Cebreiro, quedaréis recompensados. La empinada cuesta que nos lleva hasta allí no ha de resultar óbice para detener nuestras ansias de llenarnos de su belleza genuina.

Foto Vía Web Jaen

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