Teruel, un paseo por el centro histórico

Llego por carretera a Teruel. Como siempre, me saludan efusivamente sus hermosas torres mudéjares, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1997. Hace frío, pero es lo propio del invierno turolense. La gente pasea por sus calles bien abrigadas.

Teruel en invierno siempre me recibe con esa sonrisa pequeña y sombría. Atravieso el Puente Nuevo, y dejo el coche a la entrada del centro histórico. Toca pasear una vez más por esta ciudad, disfrutando de su lento discurrir por la vida.

Rápidamente callejeo buscando la Plaza del Torico, céntrica, porticada, moderna. Como si de un ritual mágico se tratara, siempre comienzo mi deambular por Teruel desde el monumento al Torico. No me preguntéis el porqué. Me lo dijo un amigo de la ciudad: empieza siempre desde aquí, y “turolea”…

Turoleo por la Plaza de los Amantes, sí, los amantes de Teruel, para llegar a la Iglesia de San Pedro, donde disfruto de la primera torre mudéjar de la ciudad. Construida en el siglo XIII alberga en su interior una de las joyas y símbolos de Teruel, la capilla con los sarcófagos de los Amantes, los mismos que, en aquella leyenda del siglo XIII, murieron de amor.

De la Iglesia de San Pedro casi desando los primeros pasos y llego hasta la Catedral de Teruel, construida en el siglo XIII, y que me ofrece la segunda de las torres mudéjares de mi paseo. Del interior de este templo os invito a visitar el cimborrio, el museo que veréis en la sacristía y el artesonado de la iglesia, dicen que el más hermoso de la España medieval.

¿Más torres mudéjares?. Por supuesto, camino del Ayuntamiento me topo con la Torre de San Martín, de principios del siglo XIV, y la Torre de San Salvador, de la misma época y muy parecida a la anterior. Les devuelvo el saludo que me dieron al verme llegar en coche por la carretera… En las cercanías también veréis el Palacio Episcopal y los conventos de Santa Teresa y de las Claras.

Subo por la calle Bajo los Arcos, y tras pasar por el Puente Reina y el Acueducto de los Arcos, del siglo XVI, llego hasta la Iglesia de la Merced, con otra torre de estilo mudéjar. Puedo pasarme un poco más abajo por el Museo Provincial, pero sigo hacia adelante hasta encontrar el Castillo de Ambeles, muy cerca de la estación de autobuses.

De ahí vuelvo nuevamente a la Plaza del Torico, contento de haber vuelto a descubrir mis torres mudéjares de Teruel. A pesar del frío, siempre disfruto turoleando por Teruel.

Foto Vía Euroresidentes

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