La Giralda y la Catedral de Sevilla

Lo de Sevilla tiene un color especial no lo inventaron Los del Río. Me niego a pensar que jamás en la historia de esta ciudad nadie lo dijera antes. Porque Sevilla es la sensibilidad hecha arte, a orillas del Guadalquivir. Peinada por el sol extremo que se descuelga por aquí en verano, no nos resultaría nada complicado enumerar algunos de los mejores monumentos de Sevilla, ¿verdad?.

Desde la Giralda a la Torre del Oro, pasando por su extensa y poderosa catedral. Sevilla se mira impaciente en el reflejo del río que la separa de Triana. La Giralda luce orgullosa en el cielo sevillano desde hace casi mil años. Fue construida a finales del siglo XII como minarete de la vieja mezquita, hoy convertida en el primer templo catedralicio. Sus cien metros de altura son el exponente del amor que ya sentían los musulmanes por Ishbiliya, conocida más tarde como Shbilya.

No es difícil subir a la Giralda, ya que en su interior hay una rampa que os facilita la subida. Se tarda un poquito en subir, eso sí es verdad, pero las vistas desde el campanario merecen la pena. Antes de subir, fijaros en la estatua de bronce de más de siete metros que hay en la parte superior de la Giralda. Se trata del Giraldillo, una de las estatuas más célebres y conocidas del renacimiento andaluz.

Junto a la Giralda, y su giraldillo, veréis la Catedral de Sevilla, una de las catedrales góticas más grandes del mundo. No hace falta que os pongáis a medir el templo, os damos los datos: 116 metros de largo, 76 de ancho y 56 de alto. Se tardó un siglo en construirse, entre el XV y el XVI, aunque, como en la mayoría de grandes templos, las reformas y restauraciones se llevaron a cabo hasta el XIX.

Un monumento tan grande y tan excelso merece una visita pormenorizada. Nosotros no os atiborraremos a datos, sino que os recomendaremos sine quae non la Capilla Real, que alberga a la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla, y los restos de Fernando III el Santo, el retablo del altar mayor, la Sacristía de los Cálices, que alberga especialmente la talla del Cristo de la Clemencia, una de las mejores esculturas del barroco español, y el anexo Patio de los Naranjos.

Sería un empezar y casi no acabar ponernos a hablar de los pequeños rincones de este templo. Puertas, capillas, fachadas… Imaginaros un interior de siete naves…

Para empezar creo que no está mal conocer estos pequeños detalles de la Giralda y la Catedral de Sevilla. Más adelante os seguiremos hablando de Sevilla. Porque, además de tener un color especial, también merece un artículo especial, ¿no?.

Foto Vía Travelpod

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