Candelario, la belleza de la sierra salmantina

Candelario es un pequeño y precioso pueblo situado en la sierra de Béjar (Salamanca), a 1.126 metros de altitud, a poco más de cuatro kilómetros de Béjar y 76 kilómetros de Salamanca.

Presenta una de las arquitecturas serranas mejor conservadas de la provincia. Casas con grandes balconadas de madera y las típicas batipuertas, una antepuerta de la puerta principal. Por las “regaderas” de las calles, amoldándose a la ladera de la Sierra de Béjar, descienden las aguas (cuyo rumor nos acompaña durante el recorrido). Además, Candelario es un buen lugar para comprar productos típicos gastronómicos y artesanía de la región salmantina.

El trazado urbanístico obedece a la actividad principal de sus gentes, la industria chacinera del cerdo ibérico. El trazado de las calles impide de alguna manera la creación de plazas o espacios abiertos, expeción hecha de la bella y singular Plaza del Humilladero.

La Plaza del Humilladero tiene una pequeña ermita y una cruz, que componen la postal más difundida de Candelario. Sin duda, su mayor icono. Los edificios más importantes corresponden al ayuntamiento y la iglesia parroquial, ambos en la Cuesta de la Romana, desde donde además se tienen unas bonitas vistas.

Las mencionadas regaderas servían para mantener las calles limpias durante el proceso de la matanza. Todas proceden de una regadera principal. La distribución se hace compuertas situadas los quebraderos.

La Sierra de Candelario es una excursión obligatoria en la zona. A unos siete kilómetros se llega a la primera plataforma, a 1.600 metros de altitud y desde donde se tienen unas vistas completas de la Sierra. Cuenta con aparcamiento, refugio con una cafetería y restaurante.

Siguiendo tres kilómetros más con el coche (10 kilómetros desde Candelario), se llega la segunda plataforma (El Travieso, 1.900 metros). Desde este punto se pueden emprender numerosas excursiones a pie por la sierra que entre otros destinos tendrán El Calvitero (2.401 metros) o las tres lagunas del Trampal.

En definitiva, un pueblo salmantino que nos enganchará y nos cautivará desde un primer momento. Un lugar que nunca olvidaremos.

Foto vía Hoteles y Vuelos

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