
El negocio perfecto no se basa en la firma final, ni siquiera solamente en un nexo de unión óptimo entre ambos negociantes. Un negocio perfecto es la suma de toda una lista de factores que influyen, tanto directa como indirectamente, en el resultado final, buscando que acabe beneficiando a todas las partes.
Conversaciones solventes, una relación cordial, pero también otros factores como el estado de ánimo o el entorno influyen para que un acuerdo acabe positiva o negativamente. Así, entre otros, es importante que la localización donde se lleven a cabo los negocios entre las personas.